Y bien. Ya quedaron delineadas las semifinales:
Toluca-Monterrey, y Cruz Azul-Morelia. Los equipos mencionados en primer término serán locales en el juego de vuelta.
Terriblemente insípida la primera; muy interesante la primera.
Veamos:
El único de los cuatro semifinalistas que pasó con toda claridad y con méritos propios, es el Morelia. Derrotado en la Comarca por 2-1, en casa ganó con un contundente 3-0. Avanza con global de 4-2. Día de fiesta en Morelia con goles de Mathías, Sabah y Romero.
Enfrentará al Cruz Azul, con el que., coincidentemente, finalizó empatado en 33 puntos.
Por su parte, lo único que lamentó el Cruz Azul en el estadio de la Ciudad de los Deportes fue que en su ataque inicial no figurara el árbiro Iram Ramírez, que le obsequió dos goles en Puebla. Con ese 4-4 navegaron tranquilos los azules hasta alzarse con una victoria de 3-2, que les da un global de 7-6.
Pero, atención: el Cruz Azul sólo recibió 19 goles en 17 partidos; también 19 marcó el Puebla... Y los azules recibieron ahora seis goles en dos juegos. Repito: atención...
De festejos y lamentos
¿Qué festejó la tribuna toluqueña?
¿Un agónico triunfo de 1-0, sobre el equipo que finalizó como duodécimo en la tabla general?... ¿Un gol anotado en tres horas de juego a la cuarta defensiva más goleada del torneo?... ¿Finalmente una victoria por reglamento -1-1 global-, más no por haber superado a un equipo que tuvo más derrotas -6- que victorias -5-? ¿Que el Toluca fue el único semifinalista incapaz de ganar su serie de cuartos de final?
¿Qué lamenta la tribuna potosina?
¿Es que en verdad suponía que iba a llegar más lejos?... ¿Es que no comprende que la pobreza su equipo no condecía con la muy relativa importancia de este torneo extra?... ¿Es que no es mejor cortar por lo sano y no seguir albergando falsas ilusiones?
Ver este partido en La Bombonera fue corroborar la mediocridad absoluta de este deporte enajenizante y tan manipulado por los medios informativos. Ni superlíder ni supermalo podrían disputar un título en un campeonato de otra zona que no sea esta de la con caca (f). Con lentitud paquidérmica, sin la menor conexión entre sus líneas avanza el Toluca... con el solo impulso del portero Talavera –al que debe el pase a la siguiente ronda-, del defensa Dueñas y del volante Romagnoli. Con ellos contrasta el estúpido afán de Sinha, que quiere escribir un poema en cada jugada, y la apatía y el exceso de individualismo de Israel, Toledo, Esquivel... Y en el centro, desprotegido, Mancilla. Todos dirigidos por un el Chepo de la Torre, un ¿director técnico? que no sabe lo que significa la motivación.
Ante un rival como éste, ¿qué opone el San Luis? ¿Es que acaso va en pos de la victoria? No. El Zurdo López, medroso, ordena un sistema ultradefensivo –usted sabe: no hay que ganar, sino no perder-, y deja en los pies de Braulio Luna y Alfredo y Tessor Moreno –de hecho los únicos auténticos jugadores en su plantel- la posibilidad de sorprender con un contrataque.
Y el partido se va largo, largo, tedioso, y el público sólo despierta cuando Talavera realiza grandes atajadas, hasta que –minuto 77-, hay un pase largo hacia el área potosina. El arquero Adrián Martínez, quien dormitaba como todos los demás, no sale a tiempo; Mancilla le gana la carrera, toca en el consabido autopase y empuja el balón a la desguarecida cabaña.
Con eso es suficiente, en este nuestro mediocre torneo, para avanzar y seguir pensando en una corona –que en realidad es de cartón.
Y si de medrosos se trata...
Y cuando de medrosos se habla Chucho Ramírez se pone de pie. Y detrás de él lo hace Vucetich. Ellos ¿dirigen? al América y al Monterrey. Sí, el América de las costosas contrataciones de siempre y los fracasos de siempre, y al Monterrey oscuro de siempre.
Así han sido. Así fueron sus duelos. Aburrición total. Y el América, que sólo tenía que ganar por 1-0 en el Azteca, tuvo la ventaja, desperdició varias oportunidades -¡qué barbaridad con el gordazo Cabañas!-, descuidó el contrataque y Suazo marcó el tanto del empate.
Y el América al limbo, una vez más, y son 18 eliminaciones en casa, cinco de ellas después de empatar como visitante. Y lo de siempre: respaldo al técnico o, si se quiere decir de otra manera: hay que seguir fracasando.
Y Toluca-Monterrey: Chepo-Vucetich. ¡Qué horror!
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